Cuando el hombre se planta y canta fuerte pa que sientan los sordos si es preciso, se hacen polvo las piedras en la frente y se enciende la sangre del sumiso.
Tú querías contemplar la vida por ti misma... Y no se te ha permitido... Se te ha castigado por haberlo querido. Te redujeron a simple polvo en el molino de lo convencional.
En las pruebas teníamos un sector de 250m entre dos horquillas sobre un camino de gravilla en el que podía poner al Audi a 215km/h
Por la calle del después se llega a la plaza de nunca.
Es evidente que las leyes escritas no se parecen, ni por el forro, a las leyes naturales. ¡Valiente majestad la de esos pergaminos viejos que cualquier revolución quema en la plaza pública aventando las cenizas para siempre! Una ley que necesita del gendarme usurpa el nombre de ley. No es tal ley: es una mentira odiosa
Toda utopía comienza siendo un enorme paraíso que tiene como anexo un pequeño campo de concentración para rebeldes a tanta felicidad; con el tiempo, el paraíso mengua en bienaventurados y la prisión se abarrota de descontentos, hasta que las magnitudes se invierten.
Un campo es el corazón, un campo que tiene flores, que se engalana con ellas porque son sus ilusiones, con cuyo perfume alienta, cuyo perfume es su goce, cuyo perfume embalsama del corazón las regiones.
La fiesta se ha apagado, las luces del teatro ya no existen, estoy en la nada del circo no queda sino un traje raído cansado descolorido.
El buen circo es un espectáculo muy caro de producir. En los países donde se protege al circo, como Francia, Canadá, Suiza y otros, el circo sigue siendo el mayor espectáculo del mundo
Una de mis inspiraciones iniciales se remonta a la película Cabaret. Amo a liza Minelli, la manera que canta es energía pura. Me gusta el modo en que las luces destacan cada movimiento del show.
Hacete amigo del juez, no le des de que quejarse, que siempre es bueno tener, palenque de ande rascarse.
Quien ignora los principios de la Geometría no será capaz de distinguir un redondel de una circunferencia, del mismo modo que quien ignora la Teoría de la Literatura no será capaz de distinguir una obra literaria de un código de barras, pues supondrá derridianamente que todo es texto.