A lo largo de las aceras brotaban flores verdes y azules, y la savia serpenteaba alrededor de sus frágiles tallos, haciendo un ligero mido húmedo como el beso de un caracol.
—¿Cómo puede hacerle esto a húmedo después de lo que acaba de pasar? —dijo Adora Belle—. ¿No acaba de salvar la situación?