Pequeña patria, dulce tormenta mía, canto ubicado en mi garganta desde los siglos del maíz rebelde: tengo mil años de llevar tu nombre como un pequeño corazón futuro cuyas alas comienzan a abrirse a la mañana.
Ha tratado de acercar la historia al espectador, desde el cambio de escenario hasta el cambio de nombres. Ha ubicado la acción en un sitio muy caluroso y agobiante, estamos rodeados de selva y parece que no hay escapatoria
No puede ser calificado de noble quien desconoce la voluntad del cielo, no puede estar asentado sobre una base firme quien ignora las leyes de las conveniencias («li»); no puede conocer a los hombres quien no entiende de las palabras de ellos.
Y miren... a la santa iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, que está en lo de Tepeaquilla, donde solía estar asentado el real de Gonzalo de Sandoval, cuando ganamos a México, y miren los santos milagros que ha hecho y hace de cada día...
El proletariado no está dispuesto a combatir en una guerra de agresión y conquisa tras la cual él simplemente seguirá igual de pobre y explotado que antes.
Si alguien está dispuesto a celebrar una posible reelección de Bush, es Al-Qaida. Mientras que es claro que los palestinos esperan que una victoria de Kerry desbloquee la situación.
Sólo el amor criminal es más fuerte que el amor maternal, puesto que la adúltera abandona a sus hijos
Pero hay encrucijadas tanto en nuestra propia vida personal como en la historia de los pueblos en las que uno debe preguntarse, serena y objetivamente, si presta un mejor servicio a la colectividad permanecido en su puesto o renunciando a él.
Se trata pues de hacer del teatro, en el sentido cabal de la palabra, una función; algo tan localizado y tan preciso como la circulación de la sangre por las arterias, o el desarrollo, caótico en apariencia, de las imágenes del sueño en el cerebro, y esto por un encadenamiento eficaz, por un verdadero esclarecimiento de la atención.
Se quedó como siempre, enclavado en mi oficina. ¡Qué! Si eso fuera posible se reafirmó más aún que antes. ¿Qué hacer? Si no hacía nada en la oficina: ¿Por qué se iba a quedar? De hecho, era una carga, no sólo inútil, sino gravosa. Sin embargo, le tenía lástima.
Cuando pienso que sería feliz si pudiera tener ciertas cosas que no puedo pagar, un aumento en mi salario no aleja la infelicidad, ya que desde mí nueva posición financiera puedo ver un nuevo conjunto de cosas que no poseo. Este problema no existirá cuando entienda que la felicidad radica en una actitud hacia el presente y no en una condición futura.
Dale al trabajador su salario antes de que se haya secado el sudor de su frente.
Humildemente me esforzaré en amar, en decir la verdad, en ser honesto y puro, en no poseer nada que no me sea necesario, en ganarme el sueldo con el trabajo, en estar atento siempre a lo que como y bebo, en no tener nunca miedo, en respetar las creencias de los demás, en buscar siempre lo mejor para todos, en ser un hermano para todos mis hermanos.
Cuesta hacer que un hombre entienda algo cuando su sueldo no depende de que lo entienda.
Lo más difícil de entender del mundo es el impuesto sobre la renta
Debemos desarrollar cada día más la economía del pueblo, mejorar en gran medida las condiciones de vida de las masas e incrementar en forma sustancial la renta pública, echando así una sólida base material para la guerra revolucionaria y la construcción económica.
El perezoso pide por poco trabajo gran estipendio
Hoy, el apocalipsis ha dejado de ser una mera referencia bíblica para convertirse en una posibilidad muy real. Nunca antes en el acontecer humano se nos había colocado tan al límite, entre la catástrofe y la supervivencia
Cuando el progreso se considera como un proceso necesario de desarrollo de la Historia, sujeto a leyes, queda colocado debajo de lo propiamente humano y, en último término, concebido contra el hombre.
No puede ser calificado de noble quien desconoce la voluntad del cielo, no puede estar asentado sobre una base firme quien ignora las leyes de las conveniencias («li»); no puede conocer a los hombres quien no entiende de las palabras de ellos.
Y miren... a la santa iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, que está en lo de Tepeaquilla, donde solía estar asentado el real de Gonzalo de Sandoval, cuando ganamos a México, y miren los santos milagros que ha hecho y hace de cada día...
El hombre está dispuesto a morir por cada idea, siempre que no tenga una idea muy clara de ella.
Estaría dispuesto a ejercer cualquier oficio si con él pudiera obtener grandes riquezas por medios honrados; si por el contrario, para enriquecerse debiera emplear medios deshonestos, preferiría seguir en la pobreza dedicándome a mis actividades favoritas.
Cuando pienso que sería feliz si pudiera tener ciertas cosas que no puedo pagar, un aumento en mi salario no aleja la infelicidad, ya que desde mí nueva posición financiera puedo ver un nuevo conjunto de cosas que no poseo. Este problema no existirá cuando entienda que la felicidad radica en una actitud hacia el presente y no en una condición futura.
Valore todo lo que sus colaboradores hagan por el negocio. El cheque de salario y la opción para la compra de acciones compran un tipo de lealtad
No sentir la avidez de riquezas es una gran riqueza; no tener la manía de gastar es una renta
La cantidad de renta que se puede adquirir por la compra de una tierra (...) es una medida manifiesta y limitada por la naturaleza (...) esta misma ley es la que debe regular el tipo de interés o de la renta del dinero invertido en la constitución de censos perpetuos en un reino agrícola.
El perezoso pide por poco trabajo gran estipendio
Se trata pues de hacer del teatro, en el sentido cabal de la palabra, una función; algo tan localizado y tan preciso como la circulación de la sangre por las arterias, o el desarrollo, caótico en apariencia, de las imágenes del sueño en el cerebro, y esto por un encadenamiento eficaz, por un verdadero esclarecimiento de la atención.
Pareciera que se ha instalado todo un sistema para recortarnos el espíritu, para convertirnos en tierra fértil de autoritarismos. Y hay una especie de acostumbramiento, que es lo peor que le puede pasar al ser humano: al terrorismo, al genocidio por hambre, a la falta de educación para todo el mundo.
Una sublevación de cuarteles ha lanzado del poder a un partido y ha instalado a otro. Esta operación ha necesitado ciento cincuenta heridos y sesenta muertos.
Se quedó como siempre, enclavado en mi oficina. ¡Qué! Si eso fuera posible se reafirmó más aún que antes. ¿Qué hacer? Si no hacía nada en la oficina: ¿Por qué se iba a quedar? De hecho, era una carga, no sólo inútil, sino gravosa. Sin embargo, le tenía lástima.