Nadie consiguió movernos de nuestro lugar en 2000 años. Nadie conseguirá en un millón de años. Nosotros fuimos los primeros que se asentaron aquí... Somos nacidos de un antiguo y famoso triunfo, que sobrevivió a través de los siglos, siendo testimonio vivo la columna de Trajano.
El recuerdo conserva una antigua retórica, se eleva como un árbol o una columna dórica, habitualmente duerme dentro de nuestros sueños y somos en secreto sus exclusivos dueños.