Si besan tu mano te puedes sentir muy bien, pero un brazalete de diamantes y zafiros es para siempre.
Prisionera, perdida, siempre esclava de tu felicidad.
La mujer es la reina del mundo y la esclava de un deseo
Y la soledad trae la amargura, de cara estirada, rectangular, con un raro mechón de cabellos sobre la frente.