El arte de ser feliz consiste en reajustar permanentemente nuestro entorno
Pequeñas mesitas laqueadas de rojo ponían al alcance de la mano chucherías de bronce. El aire aromatizaba simultáneamente a sándalo, a jazmín, a incienso y azahar. Piter se sentía embriagado de una esencia misteriosa más sutil, que parecía flotar permanentemente bajo el volumen de los olores inmediatos.
Perderlo todo es ganarlo todo, porque no se posee eternamente más que lo que se ha perdido.
En cualquier ser siento al hombre, al dios, al gusano, al loco, al humano eternamente parecido a mí.