Me gusta el café con leche. Me gusta tener una vida familiar, sentimental y profesional, que me dé satisfacciones como personas.
Mas he aquí que en el fondo del abismo se encuentran la desesperación sentimental y volitiva y el escepticismo racional frente a frente, y se abrazan como hermanos. Y va a ser de este abrazo, un abrazo trágico, es decir, entrañadamente amoroso de donde va a brotar el manantial de la vida, de una vida seria y terrible
La política es casi tan emocionante como la guerra y no menos peligrosa. En la guerra podemos morir una vez; en política, muchas veces
Resultaba emocionante descubrir esa camaradería entre almas gemelas, y ésta es una de las cosas que me abocaron a convertirme en músico.