Yo prefiero cantar a la tierra fértil y fragante. No creo que nunca la áspera voz de los motores valdrá la más tímida canción del trovador, ni el pacífico refrán de fuentes cristalinas, ni el sonido de la siega cuando abate los meses.
Hay un antiguo refrán sobre cómo la victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana.
Ya que no puedo hacer copla ni proverbio comparables a uno cualquiera de las docenas que inventó el pueblo, no me queda más camino que hacerme escritor de muchos volúmenes.
El proverbio persa dice: no hieras a una mujer ni con el pétalo de una rosa ; más yo te digo: no la hieras ni con el pensamiento.