Bill Clinton, el autor del refrán Por la boca muere el pez... el pez gordo.
Parece, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la misma experiencia, madre de todas las ciencias
En Boston tenemos un viejo proverbio en el sentido de que vamos a buscar nuestra religión a Roma y nuestra política la organizamos en casa.
Un proverbio no es una razón.