Prefiero morir en un lodazal en una Rumanía Grande, que morir en el paraíso de una Rumanía pequeña.
Sin embargo, pronto comprendió que estaba en el charco de lágrimas que había derramado cuando medía casi tres metros de estatura. ¡Ojalá no hubiera llorado tanto! -dijo Alicia, mientras nadaba a su alrededor, intentando encontrar la salida-. ¡Supongo que ahora recibiré el castigo y moriré ahogada en mis propias lágrimas!
El pato es feliz en su sucio charco porque no conoce el mar.