La verdad no está sólo detrás del experimento, sino también detrás de la simple y fecunda observación.
Lo llamo así porque todo es milagro. Lo es la simple existencia de las cosas. Un milagro es la planta que crece, aunque no dé flores extrañas, y el arpa y la gruta de las voces, aunque creamos saber por qué suenan...Un milagro es el hijo que se concibe, y nace, y se hace hombre.
Cuando al imbécil le mostraron la luna, solo supo ver el dedo de quien se la señaló. Yo no soy quién para subrayar que es cierto, pero quien dijo esto, lo dijo con la mejor intención.
El patriotismo es lo que permite a cualquier imbécil sentirse orgulloso de sí mismo por el mero hecho de haber nacido en un pueblo en el que también nació un genio...
Un memorandum se escribe no para informar al lector, sino para proteger al autor.
Todo está bien, ya soy un poco dios en esta soledad, con este orgullo que ha tendido a las horas una ballesta de palabra.
Quien entienda al babuino hará más por la metafísica que Locke
Me tiende la mano con ojos brillantes, ardientes... excitados, y la cojo. Tira de mí hasta rodearme entre sus brazos. El movimiento me pilla por sorpresa y de pronto siento todo su cuerpo pegado al mío. Me recorre la nuca con los dedos, enrolla mi coleta entorno a la muñeca y tira suavemente para obligarme a levantar la cara. Está mirándome.
No sea pendejo, Dr. Insulza. Vaya que es bien pendejo el doctor Insulza. Un verdadero pendejo, desde la P hasta la O. No le tenemos miedo. Usted está muy equivocado. Vaya con sus insulserías a otro lado
Antes no había asociaciones de internautas, ni comunidades electrónicas, y ahora cualquier pendejo electrónico está construyendo la nueva democracia digital
La mujer es, reconozcámoslo, un animal inepto y estúpido aunque agradable y gracioso.
Muchos maestros de juicio estólido y depravado, a quienes no confiarías tus gansos, gobiernan las escuelas de los niños nobles.
Sobre el fino garabato de un tango nervioso y lerdo se irá borrando el recuerdo...
Creo que el iPhone está más limitado por la relación con la mano y el oído (la ergonomía exige una la relación de distancia), y no tiene una relación tan interesante como la que existe entre la mano y el ojo que si se da en el iPad.
Me he limitado casi siempre a complicidades banales, por un terror oscuro a enamorarme y sufrir. Basta con ser prisionero de un instinto, no quiero serlo también de una pasión, y creo sinceramente que no he amado nunca.