La ausencia amarga mi corazón al recordar el panal de miel de tus besos en mis labios.
Como un panal disuélvame en dulzura, desfallezco de todo: de ternura, de claridad, del éxtasis de verte...
Luchamos contra el infortunio, reanimemos nuestra fe, y esperemos en el porvenir, que si es a veces engañador, y si es imposible conocerlo, el velo que lo oculta está tejido por la mano de la misericordia.
Cuando agitas tu cendal, sueño eterno de Martí, tal emoción siento en mí, ¡que indago al celeste velo si en ti se prolonga el cielo o el cielo surge de ti!
Interrogad al bizkaíno que no es lo que quiere y os dirá trabajo el día laborable e iglesia y tamboril el día festivo; haced lo mismo con los Españoles y os contestarán pan y toros un día y otro también, cubierto por el manto azul de su puro cielo y calentando al ardiente sol de Marruecos y España.
No hay manto ni sayo que peor siente a la mujer que el querer ser sabia.