No debemos consentir que esta vasta y rica región sea convertida en una simple factoría extranjera (mensaje al Congreso el 1 de Junio de 1889).
Lo han alcanzado los buenos hijos de México, combatiendo solos, sin auxilio de nadie, sin recursos ni los elementos necesarios para la guerra. Han derramado su sangre con sublime patriotismo, arrastrando todos los sacrificios antes que consentir en la pérdida de la República y de la libertad