Después de tantas batallas, de tan felices y gloriosos esfuerzos, antes que deje el sol de alumbrarnos para siempre, que consentir que se establezca en América un centro, una corona
No debemos consentir que esta vasta y rica región sea convertida en una simple factoría extranjera (mensaje al Congreso el 1 de Junio de 1889).