Te voy a dar la guarida que tiene la vida pa ́ seguir viviendo, pa' vivir queriendo, lo mejor de la vida es vivir es vivir el momento y así te lo cuento, pa' que tú la bailes, pa' que baile el viento, pa' que bailes conmigo lento, toma la cara y la cruz de mis sentimientos.
Por eso tiro de vuestra red, para que vuestra furia os haga salir de la guarida de vuestra mentira y de detrás de vuestra palabra, justicia, se precipite vuestra venganza.
La poesía es a la vez un escondrijo y un altavoz.
La Cenicienta volvió con la ratonera en la que había tres grandes ratas. La Hada escogió una entre las tres, dándole la preferencia por su barba; y habiéndola tocado con la varilla, se transformó en un fornido cochero con gruesos bigotes.
Robert se detuvo justo antes de llegar al puente. Se quedó un momento allí, luego se puso en cuclillas y miró a través de la cámara. Fue hasta el otro lado del camino e hizo lo mismo. Luego se paró en el puente y estudió las vigas y las planchas del piso, miró la corriente por un agujero que había al costado.
Poner el remiendo junto al agujero nunca es la mejor solución.