La primera señal de que el individuo que habla sabe escuchar es la demostración de su capacidad de controlar no sólo la necesidad de decir su palabra, que es un derecho, sino también el gusto personal, profundamente respetable, de expresarla.
Cualquier estado forzado a dedicar muchas de sus energías en controlar física y psicológicamente a millones de sus propios súbditos, no podría sobrevivir indefinidamente.
Debemos, pues, según parece, vigilar ante todo a los forjadores de mitos y aceptar los creados por ellos cuando estén bien y rechazarlos cuando no; y convencer a las madres y ayas para que cuenten a los niños los mitos autorizados, moldeando de este modo sus almas por medio de las fábulas.
Deja de vigilar a tu alma; ¡mírala cómo sale de estampida al cielo!... Al menor descuido, envuelta en llamas, se suelta y se va hacia otros mundos. ¿De dónde vendrá esa súbita llamarada que la arroja al destierro en parajes celestiales mientras tú te quedas aquí, como victima junto a un cuerpo abandonado?
En nuestra vida cotidiana estamos corriendo continuamente. No tenemos la capacidad ni la oportunidad de detenernos y observar profundamente la vida que llevamos, pero hemos de hacerlo, para poder comprenderla.
Ofrezca siempre una porción limitada de información, para saber la opinión de la otra parte y observar su reacción. Si dice algo repentino, es posible que obtenga una respuesta reveladora
Morir es la cosa más embarazosa que puede suceder, porque alguien tiene que cuidar de todos sus detalles
Me gusta cuidar todo el envoltorio con el que me presento ante el público. Crecí apreciando la manera en que Madonna se reinventa siempre a sí misma y vuelve con otro personaje. A mí me gusta hacer lo mismo