Había una elocuencia en el entusiasmo verdadero que no se ponía en duda.
Toma la elocuencia y tuércele el cuello.
Saber escuchar es el mejor remedio contra la soledad, la locuacidad y la laringitis.
El silencio es el signo de la sabiduría y la locuacidad es señal de la estupidez
La envidia que parla y que grita es siempre inhábil; se debe temer bastante en cambio la que calla.
Me parece que, al discutir los problemas naturales, no se debería partir de la autoridad de los pasajes de la Escritura, sino de la experiencia de los sentidos y de las demostraciones necesarias. Porque la Sagrada Escritura y la naturaleza proceden igualmente del verbo divino, aquélla como dictado del Espíritu Santo, y ésta como la ejecutora perfectamente fiel de las órdenes de Dios
Estabamos conjugando como locos el verbo amar
Estas palabras son mías, de la afluencia de mi corazón: Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero.
Toda la oratoria de los promotores del gobierno omnipotente no puede anular el hecho de que hay sólo un sistema que resulta en una paz duradera: una economía de libre mercado. El control gubernamental conduce al nacionalismo y, por tanto, produce conflictos
No hay nada tan increíble que la oratoria no pueda volverlo aceptable.
Si nada picó la culpa no fue mía, faltaban los peces.
Catire quita pesares contesteme esta pregunta cual es el gallo que siempre lleva ventaja en la lucha y aunque le den en el pico tiene picada segura.
La literatura es el arte de la palabra.
Yo empecé a escribir cuando la literatura todavía tenía cierta relevancia a nivel social