Yo creo que lo más cerca que estuve del amor perfecto fue con un joven minero cuando tenía cerca de 16 años.
Siento una claridad tan grande que me anula como persona común y corriente. Es una lucidez vacía, ¿Cómo explicarlo?, algo así como un cálculo matemático perfecto que, sin embargo, no se necesita. Y no entiendo aquello que entiendo.
El más irreprochable de los vicios es hacer el mal por necedad.
La atracción principal del servicio de las armas ha consistido y consistirá en su atractiva e irreprochable pereza.
Recordemos entre los socialistas utópicos a Spencer (1730-1814), fundador del socialismo agrario, y a William Thompson, que consideró al trabajo fuente única del valor y por tanto, si el obrero crea el valor con su propio trabajo, a él debe corresponderle el producto íntegro de éste.
Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores.
En cuanto al recuerdo de Rodolphe, había descendido a lo más recóndito de su corazón, y allí permanecía, inmóvil y solemne, como momia regia en su subterráneo. De aquel gran amor embalsamado se escapaba un efluvio que, atravesándolo todo, aromaba con su ternura el inmaculado ambiente en que quería vivir.
Nos llevó varios años de duro trabajo acabar aquella tarea. No había un único nuevo elemento, había varios. Pero el más importante era el radio, el cual se pudo separar en estado puro
Mientras puedas mirar al cielo sin temor, sabrás que eres puro por dentro, y que, pase lo que pase, volverás a ser feliz.
Admiro la técnica de acelerador-ametralladora de Senna, la cual le permite que la curva de revoluciones del turbo se mantenga en un ratio siempre óptimo
Habláis de Pedro León y parece que me preguntáis por Zidane o Maradona. Es un óptimo jugador, pero hace dos días jugaba en el Getafe. No ha sido convocado un partido y parece que estamos hablando de Maradona, Zidane o Di Stefano.
La primera enumeración de todos los Libros, tanto del Antiguo como del nuevo Testamento, está en los cánones de los apóstoles, que se supone fueron compilados por Clemente, el primer obispo de Roma, después de San Pedro.
Si nos alejamos de Dios, ¿quién nos garantiza que un día un poder humano no reivindique de nuevo el derecho a decidir qué vida humana vale y cuál no vale?
Ya nadie ves igual, todos menores son cuantos acompañan tu persona; tuyo es todo el gobierno y sus favores, sola tu frente ciñe real corona; mas ya comienza a haber nuevo rumores; que el vulgo, que a sus reyes no perdona si una vez pierde el miedo y la vergüenza del nuevo rey a murmurar comienza.
Nosotros quisimos construir un nuevo medio de comunicación. Sabemos que somos afortunados cuando nadie está lejos