La única especie de mentira absolutamente irreprochable es la de mentir por mentir.
El más irreprochable de los vicios es hacer el mal por necedad.
Nos resignamos al momento único y feliz. Preferimos perderlo, dejarlo transcurrir sin siquiera hacer el razonable intento de asirlo. Preferimos perderlo todo, antes que admitir que se trata de la única posibilidad y que esa posibilidad es solo un minuto y no una larga, impecable existencia
La patria es impecable y diamantina.