Dios se sirve regularmente del infortunio como de un estribo para levantarnos.
¿Sabes lo que te puede acontecer mañana? Ten confianza, pues, de lo contrario, no dejará el infortunio de justificar tus temores. No te apegues a nada. No interrogues los libros ni a los hombres: él destino es inescrutable.
No está la felicidad en vivir mucho, ni la infelicidad en morir pronto; es feliz aquel que ha vivido lo bastante para merecer morir bien
El hombre debe considerar siempre lo que tiene antes de lo que quiere; la infelicidad viene cuando la realidad no llega
La prosperidad hace amistades, y la adversidad las prueba.
El éxito nos muestra un lado del mundo; la adversidad nos trae el revés de la pintura.
Solidario por predestinación y por oficio. Solidario por atavismo, por convencionalismo. Solidario a perpetuidad. Solidario de los insolidarios y solidario de mi propia solidaridad
¡Ay de mí, dioses!, ¿que hacemos?, ¡qué pensamos?, ¿a qué esperamos? Hemos faltado conscientemente a nuestras obligaciones, hemos perseverado en los errores y vemos el castigo unido y que sigue al error. Proveamos, pues, proveamos a nuestros tropiezos, porque al igual que el hado nos ha negado el que no no podamos caer, también os ha concedido el que podamos levantarnos.
Los judíos que han emigrado de Alemania deben agradecer a Dios. El tratamiento a los judíos que han permanecido en Alemania es cruel, e inhumano. Su hado es lastimoso.
No hay hombre en el mundo sin tribulación o angustia, aunque sea rey o papa
Yo no tengo tribulaciones, dispongo de dinero como un rentista, no tengo jefe, ni mujer, ni hijos; existo, eso es todo. Y esta tribulación es tan vaga, tan metafísica, que me da vergüenza
La felicidad no necesita ser transmutada en belleza, pero la desventura sí.
Preferid, entre los amigos, no sólo aquellos que se entristecen con la noticia de cualquier desventura vuestra, sino más aún a los que en vuestra prosperidad no os envidian.