La prosperidad es un gran maestro; la adversidad es mucho más grande. La posesión embota la mente, la adversidad la fortalece.
Acuérdate de conservar un alma igual en la fragosa adversidad
Ve en derechura al hecho, pausadamente, y aporta por anticipado las medidas que deben adoptarse para paliar cualquier contratiempo y reducir las consecuencias a su mínima expresión
Por los jóvenes hemos de estar dispuestos a soportar cualquier contratiempo y fatiga.
El poder de librarnos del amor surge de dos modos: o por el conocimiento de una cosa mejor o por la experiencia de que la cosa amada, que antes fue tenida por grande y excelente, lleva consigo mucha desventura y desgracia.
La felicidad no necesita ser transmutada en belleza, pero la desventura sí.
El hombre sobrelleva el infortunio sin quejarse, y por eso le hace sufrir más.
El infortunio es necesario también para descubrir ciertas minas misteriosas ocultas en la inteligencia humana.
La infelicidad máxima, como la felicidad máxima, modifica el aspecto de todas las cosas.
En realidad, no iría a terapia ni en sueños. La meta de la terapia es hacerte feliz. La gente feliz no es interesante. Mejor aceptar la carga de infelicidad e intentar transformarla en algo que valga la pena, poesía, música o pintura
El acto de defensa es ya un ataque. Las armas para la defensa son siempre un pretexto para los que instigan las guerras. La calamidad de la guerra se origina en el fortalecimiento y potenciación de las distinciones sin sentido entre yo/otro, fuerte/débil, atacar/defender.
La guerra es la mayor plaga que puede afligir a la humanidad. Destruye la religión, destruye a los Estados, destruye las familias. Cualquier calamidad es preferible a ésta.
La leve tribulación de un momento nos produce un pesado caudal de gloria eterna.
No hay hombre en el mundo sin tribulación o angustia, aunque sea rey o papa
Aunque no hubiera azar en este mundo, nuestra ignorancia de la causa real de un suceso tendría la misma influencia sobre el entendimiento y engendraría un tipo de creencia u opinión similar.
La costumbre es el principio por el cual se ha realizado esta correspondencia tan necesaria para la supervivencia de nuestra especie y la dirección de nuestra conducta en toda circunstancia y suceso de la vida humana.
Yo que he tenido la mala suerte de que Dios se enamorara de mí. He quedado fuera del juego erótico
El último escalón de la mala suerte es el primero de la buena.