Ninguna mujer se ha perdido sin la ayuda de un hombre.
Hasta donde hemos perdido la creencia, hemos perdido la razón. Ambos tienen la misma condición autoritaria y primaria. Ambas constituyen métodos de prueba que, a su vez, no admiten ser probados. Y en el acto de aniquilar la idea de la autoridad divina, damos al traste con aquella autoridad humana de que no podemos dispensarnos ni aún para decir que dos y dos son cuatro.
El tiempo ha borrado todo en mi corazón cada recuerdo que dejó el desamor, me crecen las alas desde la raíz porque creo ciegamente en ti. No hay nada que me pueda vencer si te tengo detrás de la piel, me vas llenando de luz que va creciendo hacia el sur. Sin mirar atrás intento volar no hay nadie que pueda destruir mi fe me basta mirarte para enamorarme otra vez.
Hay una delgada línea entre el genio y la locura. He borrado esa línea.
La luz de las estrellas que se han extinguido hace años todavía nos alcanza. Igual que los hombres ilustres que han muerto hace siglos, que nos alcanzan con las radiaciones de su personalidad
El hombre no está hecho para la derrota; un hombre puede ser destruido pero no derrotado.
Hacia la mitad del camino de mi vida, una mujer bellísima y muy inteligente con la que había tenido escasos días de intimidad me dijo mirándome con su mirada inolvidable: 'A ti no se te puede destruir Fernando. Tú ya estás destruido