La humanidad de los oprimidos está de plácemes: ha desaparecido un tirano
Los intelectuales, religiosos o no, han casi desaparecido, porque la educación recibida por los jóvenes no enseña a pensar. Por eso hay una carencia de pensamiento, sobre todo en la juventud. El defecto está en que los intelectuales que debían hacernos pensar han desaparecido casi por completo.
La primera captación en serio que tuve de las cosas fue cuando aprendí el arte de pedalear (con la mano) una bicicleta, colocada al revés e impulsé la rueda trasera preternaturalmente ligero. Yo amaba la desaparición de los rayos el modo como el hueco entre el eje y la llanta susurraba transparente...
El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia
Quienes deseen alcanzar la unidad, deben practicar la virtud sin hacer distinciones. Deben disolver todas las ideas de dualidad: bueno y malo, hermoso y feo, alto y bajo. Serán obligados a abandonar cualquier desviación mental nacida de creencias culturales o religiosas
...pues por poco que uno se desvíe de la verdad al principio, esa desviación se hace muchísimo mayor a medida que se avanza.
Es inútil, no tiene sentido, incluso es despreciable dar por perdida a la humanidad.
Hemos averiguado que vivimos en un insignificante planeta de una triste estrella perdida en una galaxia metida en una esquina olvidada de un universo en el que hay muchas mas galaxias que personas.
De la mayoría de las publicaciones de arquitectura y de la prensa diaria, han desaparecido las palabras belleza, poesía, embrujo, magia, sortilegio, encantamiento. Las palabras, serenidad, silencio, misterio, asombro, hechizo. Todas ellas muy queridas para mí.
Los hábitos arraigados siguen de pie aun después de haber desaparecido las necesidades que los formaron.
Contra la inflación la única actitud correcta es el rechazo resuelto y airado; la menor desviación de esta conducta está mal.
Mientras el sistema de status permanece intacto, y mientras la clase ociosa puede emprender otros caminos de actividad no industrial que no sean los de matar el tiempo de un modo derrochador y carente de objeto, no cabe esperar ninguna desviación considerable del esquema general, establecido por la clase ociosa, de lo que es una vida merecedora de buena reputación.