Animados por la música flamenca, reíamos, bebíamos, salíamos. Yo era su chica, y él mi hombre; así de sencillo. Éramos buenos amigos, además de buenos amantes, y no nos exigíamos demasiado el uno al otro.
Le llamaba Niño Ricardo, y era guitarrista. Era un artista muy famoso que había tocado la guitarra a las mejores artistas de dos generaciones... sé las sabia todas, y era un gran artista. Era un peligro... a mí aquel hombre me atraía mucho, y además de ser artista me hacia mucha gracia, tenía mucho ángel claro que también tenía mucho demonio