En combate cercano, la victoria es del que tiene una bala más en el cargador
Un día, volvió, el celoso, de improviso. Se la encontró, a la guapiña, de palabrita arriba de dos caballeros; fue tan su conmoción, que sacó el revolver y disparó primero a ella y después a sí mismo, una bala en plena boca. Murieron abrazados. — Hacía un cuarto de hora apenas que había salido.
Su piel, puesta a punto de caramelo por efecto de los rayos de sol, suscitaba deseos de morder.