Hay tanta justicia en la caridad y tanta caridad en la justicia que no parece loca la esperanza de que llegue el día en que se confundan
Para mí, la soledad es como para otros la bendición de la Iglesia. Es como la luz de la gracia de Dios iluminándome. Nunca cierro la puerta detrás de mí sin tener clara conciencia de estar realizando un acto de caridad conmigo misma.
Para que los pueblos sean felices y dichosos, no basta que el interés material ponga en contacto a los unos con los otros; es necesario además que la benevolencia y el verdadero afecto estreche sus corazones.
Encontramos a menudo una benevolencia inexplicable que nos ofende, porque demuestra que no se nos toma bastante en serio.
Todo Estado castiga más severamente los delitos que amenazan su principio particular de vida, mientras que en los demás muestra no raramente una benignidad que contrasta de modo llamativo.
Andan siempre unidas la clemencia y la justicia. Usa de la una con tal arte que la otra no quede ofendida.
Nunca le pidas clemencia al viento, altas lilas silvestres y otras, blancas lilas aromáticas y otras, flores sin nombre y otras, una vez que se hayan marchitado sus hojas brotarán nuevos tallos.
El humanitarismo consiste en no sacrificar jamás un ser humano a un objetivo.
Lo que se llama libre albedrío no es más que el sentimiento de superioridad respecto de quien debe obedecer.
El corazón de la madre es el único capital del sentimiento que nunca quiebra, y con el cual se puede contar siempre y en todo tiempo con toda seguridad.
La verdadera seguridad se halla más bien en la solidaridad que en el esfuerzo individual aislado
El rostro social y político del anarquismo es una sociedad libre, anti-autoritaria, que establece la libertad, la igualdad y la solidaridad entre todos sus miembros.
Crece con disciplina. Balancea tu intuición con rigor. Innova alrededor del núcleo. No aceptes el status quo. Encuentra nuevas formas de ver. Nunca esperes la bala de plata. Ensucia tus manos. Escucha con empatía y comunica con transparencia
... las imágenes [visuales] de sufrimiento son muy importantes, porque pueden contribuir a despertar empatía y buena voluntad.