Me quisieron contratar para la boda de un ruso, y dije que no. Entonces te ofrecen más. Vuelves a decir que no, y siguen subiendo la oferta. Te cansas y pides una cantidad dan demencial que, si dicen que sí, accedes. Y eso pasó. Fue muy fuerte. Sobre todo, porque en mi carrera nunca había hecho algo solo por dinero
La única alegría de los casados está en asistir a la boda de los otros... ¡Alegría diabólica!
Bueno, mi amor, compañero, es amplio y total por las dos o por los dos acuerdos de libre comercio, por el MERCOSUR y por el ALCA. Y si no existe ese amor o no existe ese sí a mi propuesta de matrimonio seguiré insistiendo y seguiré haciéndole más el amor al MERCOSUR y más el amor al ALCA.
Soy uno de los pocos mortales que disfruta del matrimonio hasta tal extremo que, de repetir, jamás lo haría por si acaso.
La ironía es la unión de verdades contradictorias para crear una nueva verdad sonriendo o riendo. Y confieso que, si la verdad no se dice con una sonrisa, yo la considero falsa y una negación de la naturaleza humana en sí misma.
No existe el presente: Lo que así llamamos no es otra cosa que el punto de unión del futuro con el pasado.
Un corazón herido cae sumiso sobre una flor más bella que el paraíso, las nupcias de dos bocas, toda una vida que la llama invisible muere encendida.
Tú, ave peregrina, arrogante esplendor -ya que no bello- del último occidente: penda el rugoso nácar de tu frente sobre el crespo zafiro de tu cuello, que himeneo a sus mesas te destina.
Sostengo, pues, que los mortales que no conocen el himeneo ni las dulzuras de la paternidad, son más felices que los que tienen hijos.