Toquen el violín. Bailen la danza del vientre delante de velas rosas. Maten a su perro. Preséntense al Alcalde. Vivan en un barril. Pártanse la cabeza con un hacha. Planten tulipanes bajo la lluvia. Pero no escriban poesía.
Entonces uno podía flotar y deslizarse a alta velocidad, totalmente comprometido pero también totalmente separado, y alrededor de uno, la danza de los negocios, la información interactuando, los datos hechos carne en el laberinto del mercado negro...
Ayer, mientras dormías, me quedé mirando la coreografía de movimientos aleatorios de tus ojos.
Ayer, mientras dormías, me quedé mirando la coreografía de movimientos aleatorios de tus ojos.