Tú conjuras silencios, yo conjuro palabras intentando con ellas esquivar el infierno, que no está, como dicen, debajo de nosotros, sino que nos habita. Un estado mental en el que las estrellas se nos antojan pulgas que nos pican el alma. El infierno es un hombre que dialoga con su desdicha cada día.
No podemos engañar al ADN. No podemos esquivar la fotosíntesis. No podemos decir que no váyamos a estar condenados al fitoplancton. Todos lestos pequeños mecanismos proporcionan las condiciones de nuestra vida planetaria
Rocannon sabía que aquel hombre habría dado la mitad de sus gentes y de sus esposas por librarse de su huésped extraterreno, pero que estaba atrapado en su propia crueldad: el carcelero era prisionero del prisionero.
No hay más que dos medios para librarse de la pesadilla del paso implacable del tiempo: el placer y el trabajo. El placer agota y el trabajo fortifica
Ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás
Es verdad que muchos músicos hablan de su trabajo como algo puramente artístico, como si el dinero no fuera con ellos. Eso sería estupendo, pero el rock and roll es arte y negocio y nadie puede escaparse de ello. Los Rolling Stones, efectivamente, son una empresa y cuando salimos de gira hay un montón de familias que dependen de nosotros.
Ningún hombre nacido de mujer, valiente o cobarde, puede escaparse de su destino.
Si los veintitantos que esta vez han conseguido escabullirse sienten en los próximos tiempos el acoso no solo del GAL, sino también de la Gendarmería, va a ser muy difícil seguir planeando atentados al otro lado de la frontera. Por fin los hechos demuestran que hay alternativas eficaces a la frustrante exhortación a la paciencia que era endémica en nuestra clase política. 15 de enero de 1984
El público, la mayoría de las veces, perdona los errores, pero no va a perdonar el tratar de escabullirse de uno
Yo pensaba que también podía ser heroico escaparse por gusto, sin más, por amor a la libertad y a la alegríano a la alegría impuesta oficial y mesurada, sino a la carcajada y a la canción que brotan de una fuente cuyas aguas nadie canaliza.
Lo veo escaparse y me acuerdo de otras caricias de dulzura inconmensurable, quizás una vez suyas, pero que no despiertan ya en mí el deseo excepto en la memoria, nunca más.