Cruce de superhombre y bufón, el caudillo hace y deshace a su antojo, inspirado por Dios o por una ideología en la que casi siempre se confunden el socialismo y el fascismo —dos formas de estatismo y colectivismo— y se comunica directamente con su pueblo, a través de la demagogia, la retórica y espectáculos multitudinarios y pasionales de entraña mágico-religiosa.
Los pobres votan en mucha menor proporción que los demás sectores sociales, así que penalizarlos entraña pocos riesgos.
La música y la pintura son lo mismo, usted sólo tiene que tener el órgano para la detección de las mismas.
Inocencia en la aldea, patriotismo en la ciudad, revolución en la oscuridad, un sillón con poder ilimitado, un ojo mágico que desnuda la verdad, un órgano vital que muere, un germen latente en el que se insinúa la vida.