Cuando leo comentarios de propuestas sobre a donde debe ir C, a menudo vuelvo la vista atrás y doy gracias de que no se haya desarrollado bajo el asesoramiento de multitudes de todo el mundo
En ella todos los sentidos eran en realidad uno solo, de modo que el gusto, el olfato, el oído, la vista y el tacto se unían en una sola emoción, con frecuencia demasiado intensa para poderla soportar sin una extraordinaria turbación del espíritu.