Y pasó el hombre sigilosamente, con un poco de asco, mirando a diestra y siniestra, como una reina anciana que visita un hospital. Parecía un tanto avergonzado del espectáculo: de aquellos cajones grises, blancos o negros, que tanto asustan a los hombres, y de aquella luz amarilla y sucia que daba al local cierto aspecto de taberna.
Es verdad que optamos por la risa en casi todas las situaciones, con excepción de una que otra visita al dentista.
Señor primer ministro gracias por su presentación. Gracias por ser un anfitrión tan excelente de la cumbre de la OPEP. Aprecio... Quiero decir la cumbre de APEC. Me ha invitado a la cumbre de la OPEP el año que viene. La cumbre de APEC.
Y así fue el resto de su vida. Se sentía como si lo hubieran invitado a una fiesta cuya dirección no lograba encontrar. Seguro que alguien se estaba divirtiendo con todo aquello, con la existencia que llevaba, pero de momento ese alguien no era él.
En este punto surgen nuevas dificultades, un frío intenso y la imposibilidad de respirar. La primera dificultad la salvamos mediante cierta fuerza innata en nosotros, la segunda poniéndole al viajero esponjas humedecidas junto a las narices. Una vez realizada la primera parte del trayecto, el viaje se hace más fácil.
Un viajero no ve nada a fondo: su mirada resbala sobre los objetos sin penetrarlos
Para salir de devoto hay que tener clara la vida, colectivos y trenes te sacarán de ahí. Y si todo fuera tan sencillo en la vida, no sería tan importante poder salir. Hay que tener muy claro donde ir
Soy muy del Barça, pero no me gusta mezclar el deporte con la política. Y si uno quiere ser devoto o no de la Virgen de Montserrat o de la del Rocio es libre de hacerlo. Pero eso no tiene que formar parte de la vida pública
Mientras las operaciones se pueden diseñar para la gran masa de usuario, los controles y las instrucciones se han de diseñar para el usuario más inexperto.
Programar una computadora no significa más ni menos que comunicarse con ella en un lenguaje que tanto la máquina como el usuario humano puedan comprender.
La vida quizá es una larga calle por la que pasa cada día una mujer con una cesta, quizá es la cuerda con la que un hombre se cuelga de un árbol. La vida quizá es el niño que vuelve de la escuela, quizá es ese cigarrillo que se enciende en la pausa entre dos abrazos o esa mirada absorta del transeúnte que se quita el sombrero y saluda: ¡buenos días! Con una sonrisa insignificante.