El tronco que se lleva, arrastrando, la corriente tal vez crea que el árbol que sigue creciendo en la orilla anda hacia atrás.
La poesía de sus costumbres y de sus creencias, de las que mucho se habla, la dejaron en la orilla del océano; acá solo trajeron malos hábitos, viveza y bellaquería, y si no nuestro Leonardo puede decir alguna cosa al respecto.
En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida.
¿Pueden mis siervos construir molinos sin mi permiso? preguntó casi al borde de la desesperación. No, señor. ¿Y sabes por qué está prohibido? Para que tengan que llevar su grano a los molinos del señor y pagarle por la molienda. Y el señor obtendrá beneficios.
Las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río. Si están allí es para que podamos llegar al otro margen, el otro margen es lo que importa.
En el hombre hay un 1% de humano y el resto es, digamos, animal; esto da un alto margen de territorio impenetrable. En lo sexual, lo humano es la prohibición del incesto, esto ha sido dicho y es verdad ¿Pero el resto?