Si no hay muerte, no puede haber nacimiento. El significado es que una generación debe morir para que pueda venir la siguiente. No bien concibes o das nacimiento a un niño, tú eres el muerto. El niño es la nueva vida, y tú eres simplemente el protector de esa nueva vida.
Un protector excelente de la oveja, es el lobo.
Quien es observador lleva un maestro consigo.
Un maestro zen, a punto de morir, está rodeado de sus discípulos. Éstos le preguntan solemnemente: maestro, ¿cuáles son tus últimas palabras? Y el maestro responde: ¡¡No quiero morir!!. (Chiste que contó en La Belleza de Pensar, programa televisivo chileno de entrevistas).
Nos cuenta Sexto Empírico que Epicuro, siendo niño, mientras leía con su preceptor estos versos de Hesíodo: El más antiguo de los seres, el caos, surgió primero; luego, la inmensa tierra, asiento de todo.
El tiempo es la mejor manera de comprobar quién es el instructor más sabio y paciente
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre, ayo ni freno que la corrija.
Frecuentemente me piden que sea mentor de alguien. Una de las cosas en común que he notado es cuán pocas de esas solicitudes vienen con una de las palabras más importantes en los negocios. Y esa palabra es intercambio. En otras palabras, si usted pide algo, ¿Qué es lo que usted está dispuesto a dar?