Los genios no son comprendidos sino después de su muerte. Las personas no son verdaderamente amadas sino después de su muerte. Las ciudades no son nostalgiadas sino en el desierto. ¿Por qué?
Tan esclavo es el sometido a la voluntad de un rey o de un pontífice, como el enfeudado a la turbamulta de los plebiscitos o a la mayoría de los parlamentos. Autoridad implica abuso, obediencia denuncia abyección, que el hombre verdaderamente emancipado no ambiciona el dominio sobre sus iguales ni acepta más autoridad que la de uno mismo sobre uno mismo.
El espíritu humano no recibe con sinceridad la luz de las cosas, sino que mezcla a ellas su voluntad y sus pasiones; así es como se hace una ciencia a su gusto, pues la verdad que más fácilmente admite el hombre es la que desea.
... sólo es libre aquel que vive con sinceridad bajo la sola guía de la razón.
Es mejor el hombre que confiesa francamente su ignorancia, que quien finge con hipocresía.
Es de sentido común elegir un método y probarlo. Si falla, admitirlo francamente y probar con otro. Pero, sobre todo, intentar algo.
Estad siempre dispuestos a hablar con franqueza y evitaréis la compañía de los hombres ruines.
No creo que cualquiera de nosotros pueda hablar con franqueza sobre el dolor hasta que ya no lo aguantamos más.
¿Cómo no será absurdo que cuando uno es feliz no se reconozca con verdad la felicidad que posee por no querer declarar felices a los que viven, a causa de las mudanzas de las cosas y por entender la felicidad, mientras las vicisitudes de la fortuna giran incesantemente en torno de ellos?
Unicamente con verdad no se escribe poesía, hay que persuadir.
Tienen mi paz los humildes y mansos de corazón
Si haces la experiencia de ser ficticio durante un tiempo, comprenderás que a veces los personajes de ficción son más auténticos que los individuos de carne y hueso y de corazón palpitante.
La falta de confianza es claramente incompatible con el buen funcionamiento de una sociedad.
Al principio creí que se había vuelto loco, pero al regresar a casa no encontré ninguna alteración en su conducta excepto la que se debía claramente al miedo de ser castigado.