Y que yo defendiendo a mi colectivo me gane 'la enemiga' de unos individuos pajilleros en habitaciones oscuras mientras están descargándose miles y miles de canciones ilegales en su Ipod sinceramente me importa un pepino.
El que vive sinceramente y encuentra penas verdaderas y desilusiones, que no se deja abatir por ellas, vale más que el que tiene siempre el viento de popa y que sólo conoce una prosperidad relativa