Lo que uno ve en otra mujer cuando está borracho, lo ven en garbo cuando está sobrio.
Eres como una espada de excelente temple, oculta en la oscuridad de la vaina, y cuyo valor es desconocido para el artífice. Por tanto, sal de la vaina del yo y del deseo, para que tu valor se haga manifiesto y resplandeciente ante todo el mundo.
No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la tierra.