Puse café instantaneo en el horno de microondas y casi retrocedo en el tiempo.
Pero ya sea que el cambio de paradigma nos empuje en direcciones positivas o negativas, o que se produzca de modo instantáneo o gradual, determina que pasemos de una manera de ver el mundo a otra. Ese cambio genera poderosas transformaciones. Nuestros paradigmas, correctos o incorrectos, son las fuentes de nuestras actitudes y conductas, y en última instancia de nuestras relaciones con los demás.
Existe el destino, la fatalidad y el azar; lo imprevisible y, por otro lado, lo que ya está determinado. Entonces como hay azar y como hay destino, filosofemos.
De todo esto no sale otra explicación, salvo que la contradicción es el móvil e imprevisible fondo del alma humana
¿Qué puede haber imprevisto para el que nada ha previsto?
Estamos listos para cualquier hecho imprevisto que pudiera, o no, ocurrir.
Lewis Hamilton es un piloto muy rápido pero comete muchos errores. Si hablamos del respeto hacia otros pilotos puedo decir que es sucio. Hay una diferencia entre ser sucio y agresivo para correr. Hamilton barre la pista, hace maniobras antideportivas y por momentos es peligroso. Lo vimos en Monza, cuando encerró a tres pilotos. Cuando se pierde el respeto en la pista, el piloto se torna peligroso.
Nada se olvida más despacio que una ofensa; y nada más rápido que un favor.
No existe el azar, ni nada fortuito en una naturaleza en la que no hay efecto sin causa suficiente y donde todas las causas actúan según leyes fijas, seguras, que dependen de sus propiedades esenciales así como de las combinaciones y de las modificaciones que constituyen su estado, ya sea permanente o pasajero.
Es loco poder y mando... Roma está lejos, el General no conoce a las personas, ni los hechos, a lo menos, con todas las circunstancias que tienen, de que pende el acierto. forzoso es se caiga en yerros muchos, y graves, y por ello se disguste la gente, y menosprecie gobierno tan ciego... que es gran desatino que el ciego quiera guiar al que ve
No ignoro que me tacharán de cruel, pero sé muy bien quiénes serán ésos...Debo recurrir, pues, al instrumento insensible de la justicia, al hacha, que es forzoso que caiga sobre la cabeza de los culpables.