Te permito cualquier desliz absurdo, la humillación, los morbos, las manías, que te gusten las chicas del anuncio de medias, o que quieras ser mi amante después de haber dejado de quererme. Yo lo soportaría todo, excepto la ingratitud que nace del olvido.
La casa, dios mío, rodeada de petreles sobre el acantilado y los vapores del océano, de portones batidos por el viento y cortinas en pedazos, con el anuncio hotel central en semicírculo en la fachada y los tres de la policía secreta, siempre de negro, con el brazo en alto al modo nazi, que bebían, en la salita de estar, la malta de la mañana.
La publicidad es la mayor forma de arte del siglo
La publicidad es el arte de convencer a gente para que gaste el dinero que no tiene en cosas que no necesita
La competencia lleva por tanto, de la mano de su tendencia a muchas pequeñas ganancias y de su alto nivel de actividad económica, a la producción masiva, ya que cuanto más pequeña es la ganancia en cada uno de los bienes, más antieconómica resulta la rutina comercial y cuanto más dura es la competencia menos posible resulta llevar adelante un negocio con métodos anticuados y poco imaginativos.
Cuando Adán fue creado no pudo ir a un Centro comercial a comprarse unos gayumbos, alguna camiseta y los siempre tan socorridos vaqueros.
Mi discográfica va a lanzar un CD con lo mejor de mis dos discos en español y habrá 2 bonus track en inglés. Esto último es un regalo y sirve para apoyar la promoción en Europa. Mi vida es la música y no puedo decir que no. Cuantos más países alcance, mejor.
La publicidad y la promoción por sí sola no van a sostener un mal producto o un producto que no es el adecuado para la época
Interpreté la muerte de Patrick Depailler como un aviso para decidir mi retiro
Tal vez acá y allá, algún tosco piloto cargado de años, metido en su rincón y del que nadie se preocupa, pueda hacer en secreto unos sondeos con una cuerda vieja y una plomada, y murmurar palabras de aviso que el capitán y los marineros no escuchen por estar demasiado ocupados.