Lo que hay en el mundo todavía, y por mucho tiempo, es surrealismo. El surrealismo, (...) es una especie de erosión del concepto.
Toda división entre los bautizados en Jesucristo es una herida a lo que la Iglesia es y a aquello para lo que la Iglesia existe...
Porque la mariposa nace y no aprende nada hasta que muere en cualquier sitio, herida de muerte por su semana justa, por su tiempo preciso, por su sorbito de vida ya bebida...