A veces suelo autocalificarme de conservador porque no he corregido mi visión del mundo desde que cumplí cincuenta años y decidí que ya era responsable de mi cara
Un conservador es alguien que no hace cambios y consulta a su abuela en caso de duda.
Las FARC no son un proyecto revolucionario sino conservador y retrógrado
A lo mejor tengo un concepto muy conservador de la vida artística, quizá porque conservo a mi padre como guía. Él era cantor, y nunca imaginó que su hijo iba a cobrar para cantar. Él nunca cobró un peso
El viejo y sano principio, conservador y filantrópico, de que aun los más pobres deben tener algo con qué contar, se ha trocado por otro muy distinto: la socialización creciente del uso del ingreso, apoyada en la teoría niveladora del Estado, de que toda ampliación de los servicios sociales para las masas es un hito de progreso.
Las FARC no son un proyecto revolucionario sino conservador y retrógrado