En ocasiones sueño que vuelvo a ser un niño, y un helado escalofrío me recorre la espalda, se me acelera el corazón, grito en medio del sueño, me despierto bañado por un sudor angustioso.
Los pueblos que saben dignificarse en el trabajo y en las luchas, los pueblos que tienen ungida la piel por el sudor o por la sangre, son pueblos llamados a grandes destinos. Y el destino de Bolivia es grande.