Estoy muy contenta de haberlo leído. Me encantó la historia de la monja que comía tan delicadamente con los dedos, que jamás se manchaba de grasa. Nunca he podido presumir de eso, así que empleo un tenedor.
A veces pienso que nací para hacer honor a mi nombre. ¿Como podría no ser diferente teniendo el nombre de Madonna? Al final, hubiera acabado siendo monja o lo que soy ahora