Me pregunto cómo es posible que persistamos en mantener tal abuso: en habilitar al tiempo como depositario de nuestra esperanza cuando es él – y solamente él – quien se encarga de defraudarla.
El verdadero rico es aquél que no ama las riquezas dijo Dokusen como si él fuera el único depositario de toda iluminación. A menos que se reflexione sobre estas cuestiones, uno deberá enfrentarse a grandes sufrimientos.