Igual que el navegante a quien el fuerte viento desalienta mira a dos luces del nocturno cielo, lo mismo, en mi tormenta de Amor, miro en dos luces al brillante signo en el que hallo mi único consuelo.
El Cinema Novo apoyó la utopía brasileña. Si es feo, irregular, sucio, confuso y caótico, es, al mismo tiempo, bello, brillante y revolucionario
Yo juro que vale más ser de baja condición y codearse alegremente con gentes humildes, que no encontrarse muy encumbrado, con una resplandeciente pesadumbre y llevar una dorada tristeza.
Contemplando desde la ventana la fantasía de luz y color del resplandeciente mundo en que me desenvuelvo, totalmente desprovisto de ternura y de quietud, siento un repentino anhelo de paz, de comprensión.
Me senté, mirando aquel paisaje rico en bosques, refulgente con la luz majestuosa y melancólica que a cada momento disminuía más. Los rincones de la habitación se encontraban ya en sombras. Todo oscurecía y la lobreguez insensiblemente afinaba mi mente, de por sí preparada para lo siniestro. Esperaba a solas su llegada, que no tardó en ocurrir.
Una mujer al sol es todo mi deseo, viene del mar, desnuda, con los brazos en cruz y la flor de los labios abierta para el beso y en la piel refulgente el polen de la luz
La poesía sigue proyectando su luz mortal y lacrimógena; luz vivificante del devenir humano dentro de sí mismo y no orientado hacia la conquista de nuevos metales cuya fusión dosificada estalle asolando tierras de cultura, tesoros anímicos penosamente acumulados, segando el más preciado, el más rutilante de los tesoros: la vida humana.
Tengo que agradecerte, Señor -de tal manera todopoderoso, que has logrado construir el más horrendo de los mundos-, tengo que agradecerte que me hayas hecho a mí tan bella en especial. Que hayas construido para mí tales tersuras, tal rostro rutilante y tales ojos estelares.
Tú eres luciente cristal, color de oro y nácar que encanta al mirar.
Un elevado conocimiento está sólo a medias en el círculo luminoso del intelecto; la otra mitad tiene sus raíces en el oscuro suelo de lo más recóndito; de suerte que un gran conocimiento es ante todo un estado de ánimo y sólo en su punta más exterior está el pensamiento, como una flor.
El Campanil, cortándose sobre los oscuros pinares y en el luminoso raso del firmamento, es bello. Será siempre bello. Va a ser el símbolo universitario por excelencia, signo de rectitud y elevación, columna que difundirá en las almas goce, placidez y serenidad, flecha que apunta a la altura, como la filosofía, donde más allá de las nubes que amedrentan, triunfa la claridad celeste
De la sangre ha salido muchas veces la hermosa libertad risueña y fulgurante
Todos los artistas tienen en común la experiencia de la distancia insondable que existe entre la obra de sus manos, por lograda que sea, y la perfección fulgurante de la belleza percibida en el fervor del momento creativo: lo que logran expresar en lo que pintan, esculpen o crean es sólo un tenue reflejo del esplendor que durante unos instantes ha brillado ante los ojos de su espíritu.
Plata fina y reluciente y oro puro si los hay... En el alma de la gente, de Argentina y Uruguay. No nos separa el río, no nos separará...
El corazón alegre hace tanto bien como el mejor medicamento.
Durante mucho tiempo me dijieron que no era lo suficientemente linda, o muy extraña, no muy extravagante. Pero siempre he sido famosa; es que nadie lo supo... Hay momentos en los que hay que lidiar con mucho, pero siempre cuando me levanto por la mañana trato de encontrar ese lugar muy alegre que me recuerde que moriría si alguien se lo lleva. Si alguien hiciera eso no sería más una persona.
El último momento exultante que he vivido fue esta mañana, caminando a orillas del Sena. Quise gastarle una broma a un pescador. Le dije que no le iban a picar, pero no debió entenderme.
Un día le miraron las manos y le dijeron que él no servía como delantero, que su futuro estaría como arquero. Recuerdo que ese día llegó muy contento y me dijo: Vieja, me voy para la portería, y ahí empezó su carrera. Blanca Rodríguez, madre de Miguel Calero.
He decidido sacarme el carné especial de moto porque quería pasearme con una más grande de 125 cc. Estaba muy contento con mi carné nuevo. Después de dos días me lo retiraron.
¡Preferiría ser cenizas que polvo! Preferiría que mi chispa se queme en una brillante hoguera a que sea extinguida por seca desintegración. Preferiría ser un espléndido meteoro, cada átomo en mi en magnífico resplandor, que un soñoliento y permanente planeta.
El hombre mejor no es nunca el que fue menos niño, sino al revés: el que al pisar los treinta años encuentra acumulado en su corazón el más espléndido tesoro de la infancia.
Es comúnmente observado, que cuando dos ingleses se encuentran, de lo primero que hablan es sobre el tiempo; están impacientes por decir al otro lo que ambos deben ya saber, que hace calor o frío, que está soleado o nublado, ventoso o calmado.