El honor nacional requiere un esfuerzo. El jefe de la escuadra debe hacer y hará su deber. Si el éxito es favorable, todo irá bien; pero si es desgraciado, suplico se salve mi nombre y el honor de mi familia
Yo, les dije, sí acordaos de mi hermano Ramón yendo a 'bombardear' el Palacio Real, para forzar un cambio en aquella España anquilosada y que se fagocitaba a si misma y sus tradiciones ahora todos somos españoles por la Gracia de Dios (Y AL MISMO NIVEL¡!), y lo seguiremos siendo si el proyecto de monarquía nacional para todos(..)unidos los pueblos,(...) logro llevarla a buen puerto.
Sabía que nuestro respetable capitán, que sentía una preocupación tan paternal por el bienestar de su tripulación, no aceptarla gustosamente que uno de sus mejores hombres enfrentase los peligros de un viaje entre los nativos de una isla salvaje.