El que llega primero al campo de batalla espera la llegada del enemigo fresco para combatir. Quien llega tarde al campo de batalla tiene que apresurarse y arriba exhausto al combata.
Así, soltamos el timón al que tan largo tiempo nos habíamos aferrado y la barca frágil en la que flotábamos pareció, una vez libre de todo gobierno, apresurarse y encarar la proa hacia el oscuro abismo de las olas.
Nadie aprende a montar en bicicleta sin caerse por lo menos una vez. Lo mismo ocurre en la mayoría de actividades que podrian mejorar nuestra condición, al contrário de aquello que se cree habitualmente.
Tenía muchas ilusiones. Pocas esperanzas pero muchas ilusiones. En la música, que también para mí era importante. Pero luego encontré la heroína, al principio de puta madre, pero luego era caerse y caerse por un barranco. No hay futuro para ti ni futuro para mí en ese mundo
No hace falta permiso para rodar desnudos Por el piso.
La única manera de comprender la existencia era entendiendo esas fuerzas que los sabios con sus laboratorios y medios científicos, no son capaces de explicar, pero que para un verdadero cristiano son tan fáciles de descubrir como rodar un madero...
Lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invocar solemnemente a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo.
El mayor espectáculo es un hombre esforzado luchando contra la adversidad; pero hay otro aún más grande: ver a otro hombre lanzarse en su ayuda.
La gente cree que los cincuentones hacemos cosas súbitas y sorpresivas para ahuyentar al fantasma de la vejez: comprar motocicletas para devorar carreteras, divorciarse inopinadamente y cortejar jovencitas de 18 años, iniciarse en el camino de los placeres homosexuales, consumir alcaloides como músico de heavy metal, tirarse al abismo del trago consuetudinario.
Pero habría que vivir de otra manera. ¿Y qué quiere decir vivir de otra manera? Quizá vivir absurdamente para acabar con el absurdo, tirarse en sí mismo con una tal violencia que el salto acabara en los brazos de otro
A los perros viejos les llega la hora en que al oír el silbido del dueño que parte al amanecer, con el bastón en la mano, ya no pueden abalanzarse tras él.
Si de la República han de estar ausentes las derechas, cuando mandan las izquierdas, y luego, cuando son las derechas las que gobiernan, las izquierdas han de enloquecer y lanzarse a la revolución, no habrá, no ha habido todavía, verdadera democracia en España. Como tantas otras cosas, la democracia aquí no es más que un nombre de raíces clásicas y de contenido extranjero
La lección es siempre una sola: lanzarse de cabeza y saber aguantar el castigo. Es mejor sufrir por haberse atrevido a obrar en serio, que no haberse atrevido
Cuando los grandes hombres se dejan abatir por la duración de sus infortunios, demuestran que sólo los soportaban por la fuerza de su ambición, y no por la de su ánimo, y que, sin más diferencia que una gran vanidad, los héroes son iguales que los demás hombres.
Creo en un mundo unido, y llegará el tiempo en que la gente sabrá preservar su individualidad y -a la vez- abatir barreras divisorias
Las vacas estaban sumidas en una existencia bestial que carecía dichosamente de profundidad espiritual: arrojar chorros de leche y mascar, cagar y mear, pacer y dormir, esa era toda su razón de ser.
...puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro
... yo quería arremeter contra la vanidad, porque había descubierto que es incompatible con la dicha.
Momento a momento, así es que vivimos ahora. Apreciamos cada día y también le tenemos miedo. Podría ser el último día. Suena chistoso, pero cualquier día te podría atropellar un auto o algo así. Estoy empezando a apreciarlo
Han notado que la mayoría de las mujeres que están en contra del aborto son mujeres que usted no se querría tirar en primer lugar, hay cierto balance en la naturaleza
Para la mayoría de la gente, fracaso significa abordar y ser rechazado. Mi definición de fracaso, en cambio, es abandonar, tirar la toalla o ni siquiera llegar a abordar.
Porque la claridad, al descender en giros de canción, enciende una alegría de mujer en el espejo gris del corazón.
Ha habido momentos en mi vida en los que estuve muy cerca de pensar que no podía perder ni una sola partida. Entonces resultaba vencido, y la derrota me obligaba a descender a tierra desde el mundo de los sueños.
La humanidad cesa de lanzar piedras contra sus espíritus superiores tan pronto les puede levantar un monumento.
Juro por la burra de Balaam que, si sigue callando, haré que se arrepienta de su obstinación. Y diciendo estas palabras, el Califa no pudo evitar lanzar sobre el desconocido una de sus peligrosas miradas; éste ni se inmutó: el ojo asesino no le produjo el menor efecto.