Sinónimos de plañido

Otros sinónimos de plañido

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  • Los tiranos sienten un particular cariño por la guerra, pues distrae al pueblo de toda justa queja contra ellos. También acrecienta el poder de los tiranos, porque éstos, alegando que la patria está en peligro, pueden imponer aún más onerosas restricciones a la libertad.

    Taylor Caldwell

    Nadie se queja de tener lo que no se merece.

    Jane Austen
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  • La religión es el gemido del oprimido

    Karl Marx

    Siempre ha gemido la prensa; pero hoy que le das, Talidio, a imprimir tus obras todas, gime al menos con motivo.

    Mariano José de Larra
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  • Puesto que usted ha decidido que nuestra suerte está echada, tengo el placer de despedirme como los gladiadores romanos que iban a combatir en el circo: Salve, César, los que van a morir te saludan. Sólo lamento que no podría siquiera verle la cara, porque en ese caso usted estaría a miles de kilómetros de distancia, y yo estaré en la primera línea para morir combatiendo en defensa de mi patria.

    Fidel Castro

    Lo único que lamento es que con mis 69 años no pueda ver los próximos cuarenta años de funcionamiento de la compañía

    Fred Smith
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  • Lo único que lamento es no haber inventado el pantalón vaquero.

    Yves Saint Laurent

    Así es como termina el mundo, no con una explosión, sino con un lamento

    T. S. Eliot
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  • El llanto es el refugio de las mujeres feas y la ruina de algunas bonitas.

    Oscar Wilde

    No es impropio el llanto en las grandes almas, antes bien indica el consorcio fecundo de la delicadeza en sentimientos con la energía de carácter.

    Benito Pérez Galdós
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  • Y que desde entonces no había hecho otra cosa sino caer, una de esas caídas interminables y mexicanas, es decir una caída pespunteada de tanto en tanto por una risa en sordina, por un disparo en sordina, por un quejido en sordina. ¿Una caída mexicana? En realidad, una caída latinoamericana 2666, pág. 582

    Roberto Bolaño

    Serena la luna alumbra en el cielo, domina en el suelo profunda quietud; ni voces se escuchan, ni ronco ladrido, ni tierno quejido de amante laúd.

    José de Espronceda