La inmensa mayoría de las biografías humanas son un grisáceo relato que se desarrolla entre espasmos domésticos y el olvido.
Mi alma feliz es como nuestro cuarto cálido cuando sé que está nevado y las calles se visten de blanco.
El Banco de Córdoba es un holograma. Para lo único que está es para prestarle plata a Nalbandián y que firme pelotitas de tenis.
El ritmo glorioso en el cuerpo, como si tu corazón fuera un brillante pez de plata luchando por liberarse.