Tú eres, entre el rayo de la luna el plateado fulgor que me acaricia.
Yo estoy contento y, cariñosamente, caballo gris me gustaría que fueras para darte palmadas en las ancas.
¡Qué delicioso alborozo sentía correr por mis venas, cuan agradablemente todo mi ser respondía a las vibraciones y efluvios de aquel día gris saturado de una esencia primaveral, que en sí parecía lenta en percibirse!
Marzo ventoso y abril lluvioso hacen a mayo florido y hermoso