Lo único que lamento es que nunca tendré tiempo para leer todos los libros que quiero leer.
El primer ministro canadiense Pierre Trudeau visitó la ciudad siberiana de Norilsk: Trudeau lamentó que Canadá nunca había tenido éxito en construir una ciudad tan grande tan al norte, sin darse cuenta -o sin preocuparse-, de que Norilsk había sido construida por prisioneros.
Y que desde entonces no había hecho otra cosa sino caer, una de esas caídas interminables y mexicanas, es decir una caída pespunteada de tanto en tanto por una risa en sordina, por un disparo en sordina, por un quejido en sordina. ¿Una caída mexicana? En realidad, una caída latinoamericana 2666, pág. 582
Serena la luna alumbra en el cielo, domina en el suelo profunda quietud; ni voces se escuchan, ni ronco ladrido, ni tierno quejido de amante laúd.
Primer llanto del bebé y los fuegos artificiales. Los enmarco juntos.
Mientras sintamos que se alegra el alma sin que los labios rían; Mientras se llora sin que el llanto acuda a nublar la pupila; Mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan; Mientras haya esperanzas y recuerdos,¡Habrá poesía!